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El Almacén de los Milagros nace a partir del espíritu emprendedor que mis padres supieron forjar en mí a través de su ejemplo.  Tiene como fin ser un tributo en vida a quienes me inculcaron el amor a la tierra donde crecí, a la gente que en mayor o menor medida contribuyó a mi formación, aquellos que me enseñaron a soñar y aquellos que me enseñaron a convertir los sueños en realidad y las ideas en acciones.

Nací y crecí en Tucumán entre la ciudad y el campo, rodeada de naranjales y limoneros de la finca familiar en Lules, un pueblito lleno de tradición donde se respira aire puro con olor a tierra.

En el patio de la finca se erige un imponente gomero centenario cuyas descomunales raíces aferradas al suelo albergan desde siempre no sólo recuerdos de mi infancia sino gran parte de la historia y el legado de la familia.

El mundo empresarial no es ajeno a mi entorno, provengo de una familia de emprendedores que lleva adelante el negocio familiar de producción de fruta cítrica y elaboración de jugos frescos 100% exprimidos. Así fue como se desarrolló en mí y en mis hermanos la vocación de trabajo y el espíritu emprendedor, valores fuertemente enraizados en nuestra identidad.

Toda empresa familiar nace con vocación de continuidad, sin embargo, aunque me siento identificada con el negocio familiar elegí recorrer mi propio camino a partir de un emprendimiento personal, aunque íntimamente vinculado a mis raíces, continuando de este modo el legado de mis padres.

La posibilidad de haber ido a la universidad, viajar a otros lugares, interactuar con turistas extranjeros o trabajar como traductora es una parte importante de mi vida pero más trascendente aún son las lecciones que recibí de mi padre quien me inició en el terreno empresarial y de mi madre en el ámbito social. Ambos me enseñaron la importancia de poder hacer algo por los demás.

Mi proyecto, El Almacén de los Milagros, es precisamente el resultado de conjugar los opuestos: lo rural y lo urbano; lo familiar y empresarial; lo individual y social;  lo tradicional y actual; lo regional y lo internacional; para transformarlos en complementarios en una integración perfecta.